La arquitectura sostenible ha empezado con mal pie gracias a que la maquinaria de marketing de las empresas funciona simplemente basada en la completa desinformación del público. Hoy por hoy todo es sostenible. Se está consiguiendo además que el término de sostenible vaya asociado al término de ‘caro’. Los edificios sostenibles no tienen porque costar más y por ahora, en general las preocupaciones de la población en cuanto a la vivienda no son, precisamente, sus impactos ambientales.
La nueva normativa y el sistema de certificación introducen nuevos requisitos respecto a la sostenibilidad en los edificios, pero no se crea un procedimiento que realmente motive a construir de manera más ecológica, se perciben como normas de difícil aplicación y difícil comprobación.
Es importante establecer un baremo que distinga tres dimensiones : la dimensión económica, la dimensión medioambiental y la dimensión social porque todas ellas pueden generar beneficios en el tiempo.
El baremo tridimensional de la sostenibilidad
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