Durante mis años de escuela arquitectónica no pocas veces trabajé con este famoso diagrama que permite estimar las condiciones de confort y estudiar los parámetros que pueden introducirse según las condiciones del aire de un lugar. En él se contempla temperatura seca, temperatura húmeda, entalpía, el vapor de agua contenido en el aire, volumen del aire. Mediante un sistema de ejes pueden situarse las distintas calidades de aire, por ejemplo, frio y seco, húmedo y caluroso, y las muchas combinaciones con un alto grado de presición, y así conocer las medidas oportunas para poder corregir estas condiciones. La gráfica se limita siempre por las zonas límites. Por ejemplo, podemos observar dicha gráfica genera una curva en sus ejes, correspondiendo al achatamiento que genera el hecho que la humedad (siendo alta) límita en gran medida el confort, confiriendo menor holgura a la diferencia de temperaturas aceptable por el ser humano.
Este gráfico constituye una herramienta clásica y muy útil a la hora del estudio de las condiciones del confort, así como para la toma de desiciones para medidas correctoras y la comprensión general de este -no tan- misterioso arte de hacer espacios agradables para vivir (y no enfermos como a veces nos encontramos por ahí)